El blog de Rafa Yuste
 
Cartas de allén de los mares (1ª)
 

Queridos amigos y amigas de Ochavillo. Mientras vosotros estrenáis vuestra ELA y os preparáis para, en las próximas elecciones municipales, elegir al primer alcalde y primeros concejales del AYUNTAMIENTO DE OCHAVILLO, yo me encuentro en Paraguay desde hace una semana. Mi viaje empezó el 18 de febrero en el aeropuerto de Almería. Era la primera vez que sobrevolaba ese paisaje, tópicamente descrito como lunar, pero ahora salteado de picachos nevados. El traslado en metro de la T4 de Barajas a la calle Almagro, donde me hospedé, puso a prueba mis energías, pues, desde que en julio pasado sufrí una intervención quirúrgica de una hernia inguinal, tenía recomendado no hacer esfuerzos. Tuve durante días agujetas en el brazo derecho (siempre más débil..., dicho sea sin con connotaciones ideológicas). Como compensación, pasé todavía tres días en Madrid antes de iniciar el viaje trasatlántico. Coincidí en Madrid con dos amigos y una amiga de Porto Alegro, amistad que es fruto de mis anteriores viajes sudamericanos. Fueron tres días literalmente de vino y rosas, pues a su bonhomía, mis amigos añaden una especial inclinación al buen yantar y al tinto. Cosa que comparto con gusto. Uno de esos días realizamos una excursión a Segovia. Impresiona, una vez más ese secular y adusto acueducto romano, casi símbolo de la ciudad y del carácter de sus gentes. Comimos, cómo no, cochinillo al horno, pero no en "Casa Cándido", que ha sido homenjadeado como “mesonero mayor de Castilla”, sino en un mesón menos turístico, llamado "de los comuneros". Se encuentra justo al lado de una plaza y una estatua dedicada a Juan Bravo. En una confitería local encontré un producto cuyo nombre llamó mi atención: “hojaldre de los jesuitas”. No sé qué connotación histórica tendrá el nombre, pero estaba rico. De las correrías madrileñas solamente mentaré dos. Una de las noches asistimos, en la calle libertad 8, aun concierto de bar. Mi amigo Jorge, gran aficionado a la música de cantautores, identificó enseguida al grupo por haberlo visto en un video de teloneros de Joaquín Sabina. El sábado día 21 asistimos, en la Fundación de CC. OO. De Madrid, en el salón Marcelino Camacho, a un concurso de comparsas. Por fin, a las 00.05 horas del día 22 cogí el avión de Iberia rumbo a Sâo Paulo y, tras un tránsito de sólo tres horas en el aeropuerto, otro, ahora de TAM, rumbo a Asunción. Allí me esperaban, aunque no me reconocieron y a punto estuve de tomar (ya aquí hay que evitar coger) un taxi, dos jóvenes jesuitas paraguayos. Pero como los vicios tienen su parte positiva también, esperé un rato fumando un cigarrillo y cambiando 50 euros (por los que me dieron la bonita suma de 310.000 guaraníes) y, ya apunto de salir del aeropuerto camino del taxi, nos encontramos y reconocimos. En Asunción suelo quedarme en una casa llamada en guaraní Taita Roga (casa de los abuelos, que ahora ya se me aplica con toda propiedad). Sólo me demoré dos días en Asunción saludando amigos y amigas, ahijados, etc. y teniendo dos reuniones de trabajo en el Instituto Superior de Estudios Humanísticos y Filosóficos, en cuya filial de Ciudad del Este voy a trabajar estos meses. El martes 24 vine en colectivo (así llaman aquí a los autobuses) a Ciudad del Este (325 kilómetros, 5 horas de viaje). Como su nombre indica, es una ciudad que está al este del país, frontera con Brasil y a 30 kilómetros de las catarazas del Iguazú (en guaraní I es agua y guazú es grande). Es una ciudad comercial y por la abundancia de la piratería, contrabando y cambistas de todo género, bien podría llamarse Ciudad del Oeste (en referencia fílmica). La une a la ciudad brasileña de Foz de Iguazú, el puente de la amistad. Comparto casa con dos paraguayos, un polaco y un navarrico. Esa misma tarde del día 24 fui a saludar los alumnos y los profesores que había por el ISEHF. Las clases las comenzaré el lunes día 2. Son clases de castellano, de literatura y filosofía, fenomenología y filosofía de la religión y filosofía de la ciencia. Los alumnos son de cuarto curso de filosofía y a penas son 18. Mayores todos, casados la mayoría, trabajan por el día y vienen a clase a partir de las 18 horas. Son conocidos del año pasado. Con frecuencia, tras la clases, compartimos alguna cervecita bien helada. Estaré por aquí cuarenta días. Iré después a tener un curso, éste mucho más breve, en Sâo Leopoldo, una ciudad brasileña del Estado de Río Grande del Sur, muy cercana a Porto Alegre (que sí sonará a los seguidores de las reuniones del Foro Social Mundial). Pero de eso y del gobierno… de Paraguay, hablaremos otro día. Un abrazo y contestaré puntualmente los comentarios que merezcan la pena.



Ver comentarios

Rafa: Esta primera carta allén los mares me la salto para publicar en El Colonial la 2ª, cuyo contenido es menos personal, más universal y más profundo.
Además entre la carta y el comentario de Paqullo Arriaza me voy a montar una preciosa presentación de mi libro en Ochavillo.Un abrazo

No registrado (Paco López de Ahumada) Comentario realizado el 10 de Abril de 2009 a las 10:37:27    Denunciar comentario

Rafa,gracias por haberme indicado la web de Ochavillo.He leido detenidamente y quedé admirada de tus dotes narrativas. Eres un tesoro de humanidad. Un abrazo.

No registrado (Carmen Guzmán de Viguera) Comentario realizado el 7 de Marzo de 2009 a las 20:49:36    Denunciar comentario

Pues hombre, creo falta algunos detalles más del viaje. jejejejejejejejeje. Ya tu sabes.
Abrazos.

No registrado (Titus Legal) Comentario realizado el 7 de Marzo de 2009 a las 13:13:17    Denunciar comentario

Rafa,gostei do seu relato e mais por fazer parte do seu grupo de amig@s.

No registrado (Jane) Comentario realizado el 4 de Marzo de 2009 a las 01:21:37    Denunciar comentario
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