El blog de Rafa Yuste
 
Autonomía
 

Queridos amigos y queridas amigas de Ochavillo: ser autónomo significa, literalmente, etimológicamente, darse uno a sí mismo la ley. Es lo contrario de heteronomía, que significa que la ley te viene de otro. Pero, más allá de la literalidad, autonomía significa poder determinar cada uno (o cada colectivo, o cada pueblo) su propio modelo de realización, su propia manera de entender y buscar la vida buena, de buscar el modelo más excelente de convivencia.

Los seres humanos hemos tenido que luchar contra toda clase de tiranos que han querido imponernos su ley: la naturaleza, el destino, los tabúes, la tradición, la autoridad, la clase social, la ciencia… Todo ha sido invocado o manipulado para someter a otros a la propia voluntad, a los propios intereses, a las propias ideologías o a las religiones propias.

Hoy los tiranos son más sutiles, ya no se imponen por la fuerza. Hoy se nos imponen por la moda, por el consumo, por la promesa de felicidad inmediata y a cualquier precio, por el dinero fácil, por las necesidades innecesarias.

Los tiranos (sean éstos personas individuales o colectivas) han contado siempre con un aliado formidable: el miedo a la libertad, la inseguridad, el temor a equivocarse; en definitiva, la minoría de edad en la que mucha gente, de manera culpable, ha preferido continuar o instalarse.

Ser autónomo es por eso, símbolo de mayoría de edad, de superación del miedo y la inseguridad. Es asumir la difícil facultad de acertar o equivocarse, arriesgándose a que tanto los aciertos como los errores sean propios y haciéndose responsable de ellos.

Para ser autónomo no basta la ley, como para ser libre no basta poderlo ser. Para ser autónomo hace falta tener un proyecto propio. Nada sería más triste que conseguir la autonomía y no saber qué hacer con ella o limitarse a imitar –seguro que malamente- otros modelos.

Un colectivo autónomo necesita de ciudadanos con autonomía. Y unos ciudadanos con autonomía necesitan un marco social y político autónomo. Si todos los ciudadanos fueran dependientes, sería imposible asegurar la autonomía social y política. Y si la autonomía social y política fuera irresponsable, sería difícil a los ciudadanos vivir conforme a su autonomía.

La autonomía es, pues, una oportunidad, un desafío. Es una apuesta por el futuro. Si se acoge mirando al pasado, estaría condenada a repetir los errores y las deficiencias del pasado. Es muy sabio el refrán de que no conviene echar el vino nuevo en odres viejos. Es natural que la política haya causado cierta decepción y que los que estaban ilusionados con ella, al parar mientes en el torbellino de la vida pública y percibir el incesante agitarse de sus tornadizas corrientes, hayan acabado sintiendo vértigo.

Sin duda hay en Ochavillo gente joven (y no me refiero sólo a la edad) con un proyecto ilusionante y aglutinador. Por ellos apuesto y por ellos, pienso, debe apostar la autonomía. Pero con todo el respeto a la dignidad y al tesón de quienes los precedieron y se han hecho merecedores de nuestra admiración, de nuestra estima y agradecimiento.

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Creo que es muy hacertado el contenido de este blog, tambien aparece en el colonial que es donde lo pude leer por primera vez, y hay una cosa que quiero resaltar y es la ultimo parrafo, y es que la gente joven es la que tiene que dinamizar los proyectos, con ilusion, y empeño por eso estoy realmente de acuerdo con Rafa Yuste.

No registrado (Dani HENS) Comentario realizado el 11 de Agosto de 2008 a las 11:31:40    Denunciar comentario

Muy interesante, como siempre, y muy oportuna, por la ELA conquistada, este artículo tuyo de la Autonomía. Para mi que la autonómía, la personal y la colectiva, es una condición esencial de la libertad, si no es la misma cosa. Es una necesidad de expresar lo que somos, de hacer realidad lo que soñamos andando el camino que nosotros mismos nos marcamos, afrontando los peligros y los gozos que encontramos en cada paso.

Este tema me recuerda a un chascarrillo que mi padre contaba como cierto, de una familia que vivia en el campo, de la labor y de los animales, y a la que se le casaba un hijo. La noche antes de la boda surgió el problem: no todos podían ir al bodorrio, alguno de los hermanos se tendría que quedar a cuidar a los animales y otras tareas. Antes de que el padre eligiera, empezó la discusión entre ellos. Cuando la cosa iba a llegar a mayores,llegó el padre y medió el que se casaba, ante el padre diciendo el novio: "Padre si ve usted que yo no hago mucha falta prefiero quedarme yo".

Y es que la libertad siempre implica riesgos, pero el mayor peligro de la vida no es la muerte, que es la negación de la vida. En la vida lo peor es vivir esclavizado. Es no vivir la propia vida. Vivir la vida de otro, con su ley y en su provecho.



No registrado (Manolo Delgado) Comentario realizado el 2 de Julio de 2008 a las 17:55:16    Denunciar comentario
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