El blog de Rafa Yuste
 
La Belleza
 

Amigas y amigos de Ochavillo: Hay placeres que compartimos con los animales, pero el placer que nos causa lo bello es el menos animal. Aviso para náufragos: ¡la incapacidad para gozar con la belleza no es signo de humanidad, sino de animalidad! La belleza nos obliga al reconocimiento, incluso en circunstancias en que no lo desearíamos. Puede que la tormenta, el volcán o un tsunami arrasen vidas, pero no puedo dejar de reconocer que su belleza me estremece. Puede que un artista sea moralmente abominable y trasgresor, pero no puedo dejar de reconocer que su obra bella me produce escalofrío. Puede que mi mayor opuesto político sea un excelente escritor, y sería miserable por mi parte no reconocer que la belleza de su obra se me impone y me agrada.

En su [i]Crítica del juicio[/i], Kant describe el deleite producido por la belleza como el único interés desinteresado. Dice, además, que la belleza agrada universalmente y sin concepto. Eso quiere decir, creo yo, que, aunque no le sepamos explicar, lo que nos parece bello pensamos que, bien mirado, gustaría a todos. Cuando, además, eso bello no sirve para nada (no es una belleza como la que lleva inherente un edificio o un animal, sino la de una flor o una obra de arte), entonces, según él, se halla el placer estético en estado puro.

En estos meses americanos, dos personajes me han sobrecogido nuevamente por la fuerte belleza de su obra: Violeta Parra y Mario Benedetti. De la primera es de sobra conocida su canción universal gracias a la vida. Del otro, voy a transcribir un poema del que ni siquiera sé el título, pero que me ha emocionado profundamente. Y es que, para animar a experimentar la belleza y gozarla, mejor dar obras bellas que bellas palabras. Porque, como dice un filósofo español, lo bello comparte con lo bueno y lo delicioso la tarea de lograr que haya más vida y menos muerte. “La belleza es una promesa de felicidad”, dijo el novelista Stendhal. Y Schiller comparó la belleza con el juego, como dos realidades exclusivamente humanas en el mundo animal (aunque hay, por supuesto, algún tipo de juego animal). La belleza y el juego tal vez nos acerquen más a una sociedad reconciliada, de la que tan lejos estamos, por tanta actividad mala, falsa y fea, en la que vivimos.

[i]No te quedes inmóvil al borde del camino; no congeles el júbilo; no quieras con desgana; no te salves ahora, ni nunca, no te salves; no te llenes de calma; no reserves del mundo un solo rincón tranquilo; no dejes caer los párpados pesados como juicios; no te quedes sin labios; no te duermas sin sueño; no te pienses sin sangre; no te juzgues sin tiempo.

Pero, si a pesar de todo, no puedes evitarlo

y congelas el júbilo, y quieres con desgana, y te salvas ahora, y te llenas de calma, y reservas del mundo un solo rincón tranquilo, y te secas sin lágrimas, y te duermes sin sueño, y te piensas sin sangre, y te juzgas sin tiempo, y te quedas inmóvil al borde del camino, y te salvas;

Entonces, no te quedes conmigo [/i] (Mario Benedetti)

Nuevamente, pero ya por poco tiempo, desde Porto Alegre, Brasil, un abrazo.

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P. Yuste, una de las mejores y cotidianas "pequeñas grandes" cosas que pudo ocurrirme, fue acceder a tu blog. Tu artículo "La belleza" es francamente una hermosa experiencia de vida, que, para aquellos momentos de desgano y "bajoneos" propios de la naturaleza humana, es aliciente puro. Despues de leerlo solo resta decir "Gracias, estoy viva y voy a VIVIR ESTA VIDA que me sorprende minuto a minuto con tanta belleza", tal como nos lo recomienda M. Benedetti. Mirtha.

No registrado (Mirtha Florentin) Comentario realizado el 1 de Agosto de 2007 a las 20:13:48    Denunciar comentario

Simplemente genial el poema de Benedetti, muchas gracias Rafa por hacernoslo llegar. Regalos como este los que quieras

No registrado (Ana) Comentario realizado el 25 de Junio de 2007 a las 23:25:31    Denunciar comentario
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