Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
CRISIS, CAPITALISMO Y LUCHA DE CLASES.
 

 CAPITALISMO, CRISIS, Y LUCHA DE CLASES


           Sé que muchos pensarán que los tres conceptos del título van inexorablemente unidos. Mientras otros negarán, sobre todo, la existencia de clases y por tanto de su enfrentamiento, tanto histórico como actual. Los que así piensan aceptan las crisis como inevitables y al mercado como algo natural y bueno. Ya la izquierda aceptaba la existencia de una clase media, de una interclase que ha sido producto de la extensión de los derechos sociales, consecuencia del desarrollo económico y éste, a su vez, de los avances científicos y tecnológicos; olvidando en este punto que también ha sido debido ese gran crecimiento a la explotación irracional e insostenible de los recursos naturales, mientras se condenaba al subdesarrollo a las dos terceras partes de la humanidad, y se creaban las condiciones que condenan a los seres humanos de esos países al hambre o la emigración. En nuestros países, se postergaba a sectores productivos como la agricultura y la ganadería primero, la minería, y la pequeña y mediana industria después, en detrimento de la economía financiera y especulativa en la que grandes flujos de capitales se mueven sin control en busca de beneficios rápidos que encarecen en segundos, artificialmente, bienes de primera necesidad, como la vivienda o ahora los alimentos.


          Si durante unas décadas, sobre todo la segunda mitad del pasado siglo XX, las clases se han diversificado en el primer mundo, en el resto siempre ha habido dos, solo hay que cruzar el estrecho para comprobarlo. Aquí la economía financiera representa cincuenta veces más que la productiva, es decir por cada dos euros que se dedican a producir y a intercambiar productos, 100 se dedican a las transacciones especulativas en los mercados de divisas, acciones, deuda, oro, suelo, alimentos, petróleo etc.


          La lucha de clases está hoy representada por la agresión que sufren las poblaciones de países que ven subir los precios de los alimentos al doble en unos meses, motivada por la especulación y los flujos incontrolados de grandes masas de capitales que realizan los poderes financieros que actúan globalmente y sin control en un mercado mundial.  El precio del suelo, del petróleo, del arroz o el trigo, del dólar o del euro, el interés de la deuda griega o española, se decide delante de un ordenador por alguien que no responde ante nadie, que tiene toda la libertad de condenar al hambre a cientos de millones de personas, y que además, imponen a los gobiernos recortes en las pensiones, despido libre, o privatizaciones de sectores enteros de la economía.


Si los gobiernos no deciden nada imaginad en que queda nuestra capacidad de cambiar a los gobiernos, alcaldes o diputados. Todo hoy sigue la lógica de los mercados, para que en tiempos de expansión obtenga muchos beneficios y en los de recesión  puedan ser incluso mayores. Es un juego trucado, en el que siempre ganan los mismos y siempre pierde la inmensa mayoría, y en el que la trampa ya solo está oculta para el que no quiera mirar.


Es el mismo capitalismo de siempre acentuado exponencialmente por la desaparición de las fronteras para el movimiento de capitales, por la deslocalización de empresas, por el mercado mundial de productos producidos con las materias primas más baratas, fabricados con las tecnologías más modernas, por los trabajadores peor pagados, y que se venden en los países y a las personas que más paguen por ellos.


En esta situación, una vez más cada uno se puede ver como quiera, pero la realidad se impone. Subjetivamente un agricultor mediano que hace 50 años se consideraba clase media alta, podrá seguir queriéndose incluir entre los que tiene mucho que ganar defendiendo al sistema. Pero cada vez que venda su aceite o su leche, cuando compre el pienso o las semillas, cuando llene el depósito de su tractor, cuando pida un crédito, deberá pensar que alguien por encima del gobierno de turno le está robando el producto de su tierra y su trabajo. Eso mismo le ocurre al tendero de ropa que fue prospero en otro tiempo, pero que no llegó a ser Amancio Ortega, (dueño de ZARA), y ve como no puede competir con los productos chinos, como el hortelano no puede competir con los marroquíes.


Ángela Merkel es la “encargada” de los mercados para Europa, la que pone cara a una política de sumisión al poder financiero, la que ha venido a supervisar al “manijero” de esta parte de la finca llamada España.  Zapatero está como ese empresario endeudado hasta las cejas delante del banquero, como ese pequeño empresario que aceptó ser le productor en exclusiva de una marca blanca para Carrefour, que se ve teniendo que aceptar progresivamente condiciones y precios cada vez más bajos, anticipos envenenados para terminar cerrando y malvendiendo su empresa. Zapatero ha vendido hasta la Lotería Nacional y los aeropuertos más rentables. Nuestras Cajas de Ahorros (eso nos hacían creer), han sido saqueadas al servicio de los intereses especulativos de unos cuantos, después de servir a intereses partidistas y/o de la Iglesia Católica. Ahora nos toca pagar sus deudas y despidos de trabajadores con nuestros impuestos y, antes de septiembre, serán bancos o serán entregadas a los grandes bancos. Dicen que es para que fluya el crédito, pero ya sabemos lo que harán con nuestro dinero, con el cincuenta por ciento del ahorro nacional,  ponerlo en el casino mundial para crear burbujas de lo que sea; cuando estallen ya volveremos a pagar nosotros los platos rotos. Los gobiernos dirán que tenemos que salvar con nuestros impuestos y deuda pública, esa que pagaran nuestros hijos, las deudas hoy del ladrillo y mañana de otra burbuja que estalle, como es normal. Solemos decir que eso es “engordar para morir”, pero siempre engordan unos y mueren otros.


 Son nuevas formas de robar, con nuevos instrumentos gracias a la tecnología informática, a una escala global, sin ningún control de un poder político de esas dimensiones, de poderes que no descuidan ningún detalle. Tienen al poder militar de USA detrás, tienen a las televisiones y los medios de información controlados actuando agresivamente para  distraernos, para cerrarnos los ojos a la realidad. Estamos ante timadores profesionales. La ambición de sentirnos ganadores  nos hace cerrar los ojos mientras ellos cambian la bolita. El timo, no por repetido, deja de ser eficaz. Parte del truco es que algún compinche gane alguna partida, hoy se llama Zapatero, mañana Rajoy. Aznar llegó a ser peón de confianza total.


 Capitalismo y lucha de clases van siempre unidas a crisis que nunca afectan a los controlan el capital y los medios de producción. Esos que imponen sus condiciones a la mayoría de la población mundial, en realidad al 99,9999 por ciento. De una manera o de otra, en mayor o menor medida, dependiendo de muchas circunstancias, a todos roba y limita, aunque algunos momentáneamente se sientan libres o privilegiados. A algunos los condena al hambre absoluta y a otros va poco a poco asfixiándolos. Solo es cuestión de tiempo que nadie pueda ignorar los efectos perniciosos del sistema. La naturaleza también habla y nunca engaña. Está diciendo que nuestros hijos pagarán por nuestra ceguera.  Nuestro hijos también somos nosotros y todos parte de la vida que está en camino de una destrucción cierta.


 Es evitable, pero la velocidad es grande, la dirección es al abismo, y el conductor está dormido. Tendríamos que despertar, y obligar a girar y frenar a tope. Algunos pasajeros ya están gritando y otros rezando, pero la mayoría acompañan el sueño del conductor. 


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