- Mis primeros pasos los di en un bar.
- De Mallorca me traje ideas nuevas.
- Intento dia a dia mejorar y dar a cada cliente lo que quiere recibir.
- El servicio de comidas en verano ha encajado muy bien.

Andrés Bonilla Hilinger nació hace 52 años en Ochavillo, cuando ya sus padres tenían un bar y estanco que provenía de sus abuelos. Es por tanto la vida de Andrés una vida ligada totalmente al sector de la hostelería, si bien en aquellos primeros años el sector era muy diferente a lo que es hoy, según nos cuenta. Desde muy pequeño atendió algunas labores del bar, pasando incluso por atender a clientes con una edad que la legislación actual no lo permite. El Bar de Fernando el Alcalde, su padre, es para él un recuerdo de niñez y juventud lleno de ratos de alegría y sombras, de satisfacción y barruntos y sobre todo de recelo cuando los amigos se iban de fiesta y él debía de quedarse en el bar.
En el año 1983, después de casarse, pasando antes por trabajos temporales agrícolas en Valladolid, se fue a Mallorca, donde durante 18 años estuvo trabajando en un Hotel-Restaurante como camarero, atendiendo tanto la barra como la terraza, consiguiendo con ello el grado de profesionalidad que hoy tiene y que el mismo reconoce que cada dia hay que perfeccionar y limar, no solamente para atender bien a los clientes, si no para dar a cada uno el trato que quiere recibir.
De Mallorca traje, nos cuenta Andrés, la idea de montar algo, incluso empecé a construir algunos años antes de venirme, aquí tenía el terreno, la familia y la confianza en un pueblo que siempre respondió. Mi primera idea fue la de un Pub con apertura nocturna, pero después mi tío me ofreció el solar contiguo al local y amplié la idea a Pub Cafetería, ampliando con ello la gama de posibles clientes y también, y mucho, el horario. Esta decisión no hubiera sido posible sin la conformidad de mi mujer, a la que le iba a caer un gran trabajo y que nunca se ha quejado de ello. El bar es un trabajo muy constante y continuo, uno trabaja más cuando los demás se divierten y a lo largo de los años cansa mucho, es por eso que hace unos años lo arrende por un periodo de tiempo y me fui con mi cuñado a trabajar de maquinista con cosechadoras de cereales, y aunque tenía la idea de volver al bar, quizás lo hice demasiado pronto, sin darme un mayor descanso de este trabajo tan agotador a la vez que entretenido.
¿Cómo te está afectando la crisis? Pues lo que es en verano en nada, desde hace unos años servimos comidas en la terraza, tenemos una amplia gama de platos y creemos, según la respuesta del público, que estamos en una buena línea de precio y calidad. Lo que si se noto fue el pasado invierno, y mucho me temo que se notará más el que viene.
Aun con todo, Andrés no me queja, pues dice marchar bien y cree y espera seguir haciéndolo, pues con el trabajo y la constancia diaria no se hace nadie rico pero si sirve para mantenerse bien en tiempos difíciles.