Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
LLegó la hora
 

(Algunas reflexiones sobre la POLITICA, en general y sobre el momento actual de OCHAVILLO, en particular)

La política es para mí la más digna actividad a la que se puede dedicar un ser humano, pero es también una carga pesada que mejor repartir entre todos, más o menos, equitativamente. Nunca debería ser cosa de unos cuantos que cerrando las decisiones importantes a la participación de la gente. Las instituciones públicas no pueden dar la espalda a la ciudadanía porque los gobiernos, al decidir sin control de nadie, llegan a pensar que están por encima del “vulgo” y que la vida política sólo les incumbe ellos.

De esa forma, -como estamos viendo estos días en Valencia, antes en cientos de pueblos y ciudades de España, y también hace unos años en la Colonia de Fuente Palmera- los que obtuvieron la representación del pueblo con engaño, con engaño le robaron, y con mentiras quieren salir indemnes. ¿Cuántos siguen sin pagar por sus crímenes, siendo el pueblo el que ha pagado los platos rotos?. Pero de eso a pensar que todos los políticos son corruptos va un abismo por el que podemos caer nosotros y la democracia.

Los corruptos, los ladrones, y los que han colocado en los entornos del poder a esos buitres de nuestros impuestos, en definitiva, los que han usado el poder que le dimos contra nosotros, todos ellos SON DELINCUENTES, NO SON POLÍTICOS, al menos en el sentido que esa palabra debe tener. Si llamamos políticos a esos tipos estamos dándole una categoría que no merecen. Mientras nosotros, los ciudadanos, estamos buscando una justificación a nuestra cobardía, para hacer dejación de nuestra responsabilidad indelegable en la construcción de nuestro futuro.

Me explico. Tenemos un circulo vicioso, que se retroalimenta. Los ciudadanos de a pie, dicen a veces que no participan en la vida pública porque la política es cosa solo de los “políticos”. Le damos a la palabra una connotación peyorativa equivalente a decir que es gente sospechosa o de mala ralea. Por ello la política no es para el que vive de su trabajo, su negocio, es decir para la gente “normal”. Eso hace que el ciudadano que cree que como tal, como habitante de la polis (palabra griega que significa ciudad) ha de ser político, y que es honrado, y acepta su responsabilidad para conformar la voluntad de todos democráticamente, no tenga incentivos para dedicar algo de su tiempo a una actividad en la que el político profesional no lo quiere porque le estorba, y el resto de ciudadanos creen que busca algo más que participar simplemente.

El ciudadano que solamente vota, no valora al ciudadano-político al que cumple con su responsabilidad política, al que participa asiduamente. Por eso los políticos “profesionales” están contentísimos con la gente que vota cada cuatro años, se dejan manipular a cambio de promesas o migajas, y les ayudan a apartar a los ciudadanos-políticos que pueden ser muy molestos. Esos ciudadanos, que no son dignos de ser llamados ciudadanos sino súbditos del mejor postor, (como ejemplo pongo a aquellos que llamaban “tito Paco” a Francisco Camps, pero hay muchos otros ejemplos) están a gusto con estos delincuentes porque ellos les hacen sentir que forman parte de su “equipo”, que pertenecen al mismo “club”, que defienden los mismos “colores”. El político profesional candidato a delincuente común y el ciudadano-súbdito se necesitan y se complementan.

Por tanto los corruptos forman parte del sistema de pseudodemocracia, democracia de escaparate, cumpliendo su papel de intentar apartar a la mayoría de los asuntos que les importan.

¿Cómo se aplica todo esto a Ochavillo?. Tenéis ante vosotros, días y meses de agitación y trabajo, de inquietud y de esperanza. Tenéis una Institución que os acerca a enfrentar y resolver por vosotros mismos los problemas, a colmar vuestras aspiraciones, pero el camino es difícil, abierto a sorpresas y peligros.

El objetivo es que no os roben la ilusión por haber conseguido lo que siempre ha sido vuestro, del pueblo de Ochavillo, y así lo tenéis que sentir. Para ello, no debe ser vuestro “Ayuntamiento”, sólo un campo más de competición política, de los distintos grupos políticos a los que dejéis el monopolio de la actuación política. Es muy loable, puede ser incluso digno de admiración, pertenecer a un partido político pero los que no lo hagan no se han excluir, ni ellos deben apartarse. Es más, los grupos políticos en nuestro pueblo deben saber, desde el principio, que el encuentro y el acuerdo en torno a ideas y propuestas es mucho más importante que el enfrentamiento por la victoria de unas siglas. Para ello es siempre necesario escuchar a los que no defienden siglas y que estos se sientan incluidos en las decisiones de alguna manera.

Por eso no reproduzcáis modelos que no sirven y que podemos tener interiorizadas en nuestra cabeza. Como he dicho más arriba, los poderosos siempre ha venido introduciendo en la mente de la gente que la política es una actividad para iniciados, no apta para los comunes. Otras veces simplemente han impuesto por la fuerza el silencio del pueblo. Ahora quien convencernos de que la política es una actividad sucia y peligrosa, sobre todo si eres una mujer o un hombre sencillo y honrado. Desde que tenía 16 años, he estado participando en política, y sin embargo siempre me he sentido digno y orgulloso de mi pequeña contribución. Lo que digo lo digo, pues, desde las experiencias más vividas, desde el convencimiento más profundo. La realidad de la política no es la de los periódicos vendiendo noticias de corrupción. Esa no es la realidad que yo he vivido. No digo que la actividad política, como cualquier otra actividad humana, tiene o puede tener sus miserias. Tampoco es mentira que interesa a algunos que todos creamos en la política es sólo corrupción para crear desafecto de la gente honrada con ella, porque la gente honrada es peligrosa para esos pocos. Cualquier cosa menos que la mayoría metamos mano en organizar una sociedad distinta y mejor.

Los grandes avances no se hacen sin todo el pueblo. Los que vivimos la lucha por la Democracia o la Autonomía de Andalucía, lo sabemos. Declaro mi creencia y mi esperanza los políticos de calle y en los ciudadanos comprometidos políticamente. Sabemos todos que hay hombres y mujeres que han entregado muchos años de su vida por los demás, por la libertad y la justicia, y también sabemos que por ello algunos perdieron su libertad, y otros su vida. Todos conocemos a unos cuantos héroes a lo largo de la historia, hablo de ellos y hablo de miles y miles de hombres y mujeres anónimos en España, también en todo el mundo, y en todas las épocas. Ellos son la mejor defensa de la actividad política. Hablo de Espartaco en la Roma Imperial, hasta San Suu Kyi, en la Birmania actual. Hablo también de otros muchos seres humanos desconocidos para la inmensa mayoría, de los que nunca sabremos sus nombres. Hablo de aquellas/os que en España llenaron las cárceles, las tumbas y el exilio. Hablo de las/os que hoy luchan en asociaciones, ONGs, y también, aunque la normalidad no nos deje verlos, porque no son noticia, de muchos de nuestros políticos que trabajan para nosotros con una vocación limpia de intereses ilegítimos. A esos políticos y a esos ciudadanos les debemos los avances que hemos vivido conscientemente los que tenemos más de 45.

Ochavillo necesita y creo que tiene ese tipo de políticos honrados y de ciudadanos comprometidos. Esas personas que buscan la satisfacción de las necesidades públicas, la resolución de conflictos y problemas compartidos por la mayoría, los que quieren ampliar las posibilidades y bienestar de los que las encuentran limitadas o están excluidos de una vida buena.

Ese caudal de generosidad hay que aprovecharlo al máximo y ampliarlo hasta el último habitante de Ochavillo y de cualquier parte. Ese es el salto que algún día dará la Humanidad, que cada día es más urgente que demos todos para salvar la Tierra del desastre ecológico, acabar con las guerras, el hambre y las terribles desigualdades e injusticias.

Hay que pasar de la democracia, sólo representativa, a la democracia, sobre todo, participativa. Hacer la Revolución de la ética y el compromiso personal en la política. Pensar globalmente y actuar localmente es el nuevo salto en la evolución de la Humanidad.

Ese es el tajo también en Ochavillo, ciudadanos activos y comprometidos con su pueblo, ya que se acerca un gran momento.

Permitidme que me sienta uno de vosotros y opine como un ciudadano más.

Ochavillo tiene un objetivo básico que tienen que compartir los cinco miembros de la COMISIÓN GESTORA que va a nombrar la Diputación Provincial a propuesta de los partidos: que TODOS LOS OCHAVILLEROS SIENTAN COMO SUYO Y DISFRUTEN DE LAS VENTAJAS DE ESTA NUEVA INSTITUCIÓN MUNICIPAL. En definitiva, conseguir llegar a las próximas elecciones satisfaciendo algunas de las importantes aspiraciones de la mayoría, y hacerlo uniendo más al pueblo, agrandando aún más la amplia participación que éste tiene hoy.

Eso hace imprescindible que todas las decisiones se tomen para conseguir ese objetivo. Para ello no podéis crear una “clase política” apartada del resto, lejana y distante, es necesario que exista el máximo diálogo de todos con todos. Hablad mucho con respeto y claridad. Nadie tiene que temer la opinión de nadie, ni nadie tener miedo a expresarla. Aceptad todos como norma, y con normalidad, la participación de todos en las cosas de vuestra vida en común, con ese espíritu que os ha movido siempre de alegre optimismo y esperanza en vuestras posibilidades y en vuestras capacidades. Porque de Ochavillo entendemos todos, a todos os corresponde como pueblo el PODER PENSAR ENTRE TODOS LO MEJOR PARA TODOS. A ESO ES A LO QUE DEBERÍAMOS LLAMAR DEMOCRACIA.

El día 5 de noviembre será nombrada la COMISION GESTORA por la Diputación Provincial. Ha llegado la hora. Mucha Salud, mucho dialogo, muchas ganas de trabajar y un poco de suerte por si os hace falta.

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