El blog de Rafa Yuste
 
Si Dios no existe...
 

[b]“Cuando era joven dudaba de todo; ahora ya no estoy tan seguro”.
(Umberto Eco)[/b]

Amigas y amigos de Ochavillo: A este artículo me ha inducido la leyenda del autobús [i]“Probalemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta la vida”[/i]. Pero también, otras resonancias que ha despertado en mí. Siempre me impresionó la frase de uno de los hermanos Karamázov, de la novela de Dostoyeski del mismo nombre, [i]“Si Dios no existe, todo está permitido”[/i]. Y, en sentido contrario, la frase de Hugo Grocio, “aunque Dios no existiera”, que hizo estremecer a muchos creyentes al incorporarla el teólogo Dietrich Bohoeffer a su diario antes de ser ejecutado por los nazis.

Ha habido filósofos (Martin Heidegger y Ortega y Gasset, por ejemplo) que han planteado una cierta incompatibilidad entre ser creyente y poder filosofar. Se supone que la filosofía no tiene, ni recurre en su tarea a más apoyos que a la razón. Y se supone que el creyente, al filosofar, no puede despojarse de esa condición suya de creyente, con lo que su filosofía estaría viciada de raíz (como gusta decir a los juristas). Para evitar suspicacias de los perdonavidas, diré, sin tapujos, y sin espacio aquí para matices, que soy creyente cristiano. Pero también, saliendo al paso de los que confunden búsqueda honesta de la verdad con tibieza o negación, diré que la fe no ha sido, ni es, para mí una posesión pacífica. Mi tesis es, al contrario de lo que dijo el personaje de Dostoyeski, que, si Dios no existe, no todo está permitido. Más bien intento ponerme con sinceridad en la hipótesis de Grocio, de que, en muchos terrenos, hay que proceder como si Dios no existiese.

Aclarado así el desde dónde, o lugar hermenéutico de este artículo del blog, voy a entrar en materia.

[i]Si Dios no existe no todo está permitido[/i]. Al contrario, mi responsabilidad y solidaridad para con mis semejantes y mi cuidado de la naturaleza resultan decisivas para mí y para los demás. Puesto que no existe esa providencia capaz de hacerse cargo de los desheredados, de no archivar las causas de las víctimas de la historia, de hacer definitiva la justicia, de perdonar recreando de nuevo todas las cosas.

Si Dios no existe soy yo, quien debe, pedirme cuentas de mi comportamiento, aun del más secreto, aun del que no tiene consecuencias penales. Soy yo quien tiene que ser absolutamente sincero conmigo mismo, tomar la decisión de convertirme o de cambiar de vida, de desandar callejones sin salida. Puesto que no hay nadie más interior que mi propia intimidad, ante quien no puedo ocultar o negar nada porque me conoce tal como soy.

Si Dios no existe, me tengo que querer, me tengo que aceptar, he de ser, además de sincero, indulgente conmigo mismo, pero honrado. Puesto que no existe quien me quiera de manera incondicional, quien me acepte sin medida, quien se apiade de mí y no me trate como merezco.

Si Dios no existe, me tengo que humanizar, tengo que hacer progresar la humanidad en mí y en todos. Puesto que no existe quien me saque de la ambigüedad, de la profunda alegría por ser un miembro de esta especie con tantas posibilidades y realidades sublimes y de profunda tristeza por ser miembro de una especie con tantas posibilidades y realidades vergonzosas, crueles y farsantas.

Si Dios no existe, tengo que buscar la felicidad sin condiciones, como vida buena, como gozo intenso y verdadero, como plenitud vital e íntegra. Puesto que no existe quien pueda prometérmela ni otorgármela.

Si Dios no existe, en definitiva, tengo que seguir buscando solo el mejor camino para la mejor meta. Puesto que no existe quien pueda inspirarme en esa búsqueda, ni pueda darle nombre, ni hacer realidad a esa meta sin mi.

La disposición al diálogo entre ateos o agnósticos y creyentes no puede ser una cuestión de coartadas, ni de proselitismos. El diálogo supone tomar al otro en serio, respetarlo, ser capaz de ponerse en su lugar. No sé si lo he conseguido en lo que antecede. Mucho más fácil sería el diálogo si estuviera animado por la voluntad y la sinceridad de abordar los grandes problemas de nuestra humanidad, problemas urgentes para poder sobrevivir y para hacerlo con justicia y en paz.

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Por supuesto que ni lo pretendo,ni aún, si así fuera, podría conseguir el nivel,ni calidad del escrito de mí, más, que amigo Rafa.Al igual que él,tambien yo,voy a hacer una declaración de intenciones,y he de decir que suscribo y apoyo la campaña que a nivel internacional estan haciendo colectivos de ateos pidiendo un respeto por parte de los creyentes, y sus geralquias, a las personas que, desde nuestra libertad, no tenemos ninguna creencia religiosa.A ninguno de los diferentes portavoces, de dicha campaña, que yo he oido, le he escuchado decir que:" todo este permitido,que no tengamos que ser responsables de nuestros actos,que no nos tengamos que aceptar como somos,que dejemos de ser honrados,que nos tengamos que deshumanizar y no colaborar con el progreso de la humanidad,ni que dejemos de luchar por conseguir nuestra propia felicidad y la de los que nos rodean,ni que dejemos pasar la oportunidad de que día a día busquemos y luchemos por encontrar el mejor camino para llegar TODOS, sin exclusiones, a la mejor meta.Todo lo contrario,la gente que, al menos en España,estan poniendo cara a esta campaña si por algo destacan es por ser personas comprometidas con los más debiles de nuestra sociedad y luchadores en el día a día por un mundo mejor y más justo,pero sin necesitar para esa lucha y perseverancia otra cosa que unos principios ideológicos , unos sentimientos y el tener claro que el ser humanos con sus derechos y libertades es el centro de sus vidas ,sin necesidad de creencias extraterrenales.En cambio los que más en contra están de dicha campaña,como no podia ser de otra manera, son los miembros de la CONFERENCIA EPISCOPAL, con Monseñor Rouco a la cabeza una vez más,exigiendo que desaparezcan de todos los espacios públicos una frase que según dice "hiere la sensibilidad y la libertad religiosa de los creyentes".Amigo Rafa que dificil es dialogar cuando no se quiere escuchar al contrario y cuando una frase que ni tan siquiera está afirmando y que se podría interpretar como el principio de una propuesta de debate sincero y científico ,sin apliorismos de antemano incuestionables, es interpretada como una agresión por los defensores y representantes del sentir más rancio y trasnochado de nuestra sociedad.Una vez más:CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO.

No registrado (Frº Arriaza) Comentario realizado el 28 de Enero de 2009 a las 01:40:02    Denunciar comentario

Enhorabuena por tu escrito lleno de sentido y reflexión y de una lucidez extrema.

Un fuerte abrazo

No registrado (manuel mestre) Comentario realizado el 24 de Enero de 2009 a las 18:17:08    Denunciar comentario
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