El blog de Rafa Yuste
 
Ciudadanía
 

Amigas y amigos de Ochavillo: se habla hoy de educación para la ciudadanía. Y de ello, de la ciudadanía, pretendo escribiros. ¿Qué es lo que hace de un individuo un ciudadano o ciudadana? Ya no nos sirve el sentido originario de esa palabra que identifica ciudadano con habitante de la ciudad. En nuestra cultura actual, ciudadano ha venido a tomar el significado de persona consciente de sus derechos y obligaciones, capaz de determinar el curso de su propia vida y de influir en la determinación del curso de la vida colectiva. Ser ciudadano es, por tanto y en primer lugar, ser persona, vivir como persona, y entender la sociedad como un conjunto de personas y no como una agregación impersonal. Cuanto más desarrollado está el carácter personal de los individuos, más constituida puede considerarse la sociedad. Cuanto más constituida está la sociedad más capacidad tienen los individuos de vivirse como personas, de ser ciudadano.

Ser persona implica que el individuo es un ser libre y responsable, un ser coherente, en lo que elige y en lo que hace, con el modelo de vida y excelencia que se ha propuesto, un ser singular, propio, que tiene identidad en su apertura al mundo y a los demás. Impersonal es, en cambio, un individuo anónimo, común, que lleva una vida gregaria o errática o incoherente. Ser ciudadano es sentirse persona responsable del curso de los acontecimientos colectivos, participar en ellos e intentar orientarlos hacia el modelo de sociedad que aspira a realizar.

Las comunidades humanas históricas han desarrollado diversas maneras de personalizar a sus miembros y darles identidad (entorno a un líder, a un clan, a una ideología, a una religión, a un territorio, a un concepto de patria, entre otros). Hoy día, en nuestras comunidades, la ciudadanía es el vínculo y el vehículo más idóneo para entenderse como personas y como sociedad. Nos hacemos personas en sociedad y hacemos del conjunto de personas una sociedad, si desarrollamos cada una y cada uno el contenido de lo que aludimos con la palabra ciudadano y ciudadana. ¿Y cuál es ese contenido?

Se es ciudadano en la medida en que se tienen satisfechas las necesidades humanas y en la medida en que se colabora a que todos las tengan satisfechas. La ciudadanía transforma las necesidades básicas en derechos fundamentales. La privación de la satisfacción de necesidades básicas y fundamentales constituye un atentado a la ciudadanía. La supervivencia física, -la vida, la seguridad, el bienestar- y la autonomía personal -libertad, autodeterminación- son las dos necesidades básicas de todo individuo en cualquier cultura y tienen que ser satisfechas para poder considerarlo ciudadano. Son la base para participar en el logro de otros objetivos individuales o sociales.

En la satisfacción de necesidades el ser humano manifiesta su carácter abierto, creciente, potencialmente infinito: el ser humano amplía históricamente el número y la calidad de sus necesidades y el modo de satisfacerlas. Algunas necesidades humanas están biológicamente determinadas, pero la satisfacción de las necesidades humanas tiene, por lo general, un carácter cultural, socialmente construido. El modo de satisfacer las mismas necesidades no es único, es también cultural, sin que pueda afirmarse que hay un único modo específicamente humano para la satisfacción de cada determinada necesidad o de las necesidades humanas en general. Pero ninguna diferencia cultural puede justificar la privación objetiva de la satisfacción de las necesidades básicas.

Las declaraciones de derechos humanos pueden entenderse como una estrategia ética para determinar las necesidades humanas y exigir su satisfacción. La economía y la política están al servicio de las personas y su función principal debe ser posibilitar la satisfacción de las necesidades humanas. Las diferencias entre programas y entre sistemas deberían entenderse como diversidad de estrategias encaminadas a la determinación de las necesidades humanas y a su mejor satisfacción.

En todo ello tiene un papel esencial la ética. . La ética es el vínculo de la transmisión del carácter de persona al individuo desde la sociedad. A su vez, el carácter personal de los individuos, en el que la ética es el elemento definitivo, es lo que transforma su unión en sociedad. En la medida en que la ética se desvanece, se desvanece también la vinculación entre individuo y persona y entre sociedad y ciudadanía. Si la ética se desvanece, la política deviene un juego sucio y de insoportable liviandad. Si la ética se desvanece. la economía deviene un indecente regateo de intereses y un espectáculo de lacerantes desigualdades. Y si la ética se desvanece persona y sociedad se hacen realidades vanas, retrotrayendo la una hacia la animalidad y la otra hacia la agregación impersonal. Si la ética desaparece, desaparece la ciudadanía.

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Si partimos de que hoy, mayormente, las personas y la sociedad son cada vez más "realidades vanas", me sugieren tus palabras unas preguntas: ¿Qué hacer?. ¿Cómo cambiar esa realidad?.Básicamente, ¿debería cambiar la sociedad, la organización social, para que cambien las personas, o debería haber un desarrollo ético, individual y colectivo, que genere un cambio de sociedad y de su organización?. Nos quejamos de que los poderes políticos, económicos, mediáticos, que cada vez demuestran que son una misma cosa, oprimen y alienan a los seres humanos,y el resultado es el vemos en estos días. Pero ¿qué grado de complicidad, de aceptación resignada o querida, nos ha llevado a esta situación?.
El camino de la liberación humana de su propia inconsciencia está plagada de sueños traicionados. ¿Siempre será así? ¿También cuando los sueños consisten en la supervivencia de la humanidad y de la Madre Tierra?. ¿Nos detendremos ante el abismo? ¿Será el pánico el mejor aliado de ese cambio personal y global que nos lleve a la verdadera y definitiva transformación y a un salto cualitativo en la evolución de la especie humana?

Manuel Delgado Milán Comentario realizado el 8 de Enero de 2011 a las 01:39:45    Denunciar comentario
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