Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
Gaza
 

Me recuerda la justificación de las muertes de Gaza a las falacias de todos los criminales fascistas contra sus victimas. Primero las insultan y después las matan con la mayor impunidad. Así lo hizo Hitler con los judíos. Hoy son los israelitas, el pueblo elegido por Dios en nuestra cultura judeocristiana, los que siembran la muerte y el terror contra un pueblo expulsado y perseguido. Es tremendo oír “razones” mientras se ve la cara “dormida” de un niño saliendo de la cámara frigorífica de una morgue en Palestina. ¿ Es que sus asesinos son incapaces de adivinar el dolor de las madre, de las familias y de todo un pueblo sometido al bloqueo, encerrados en un rincón de su propia tierra?. ¿Piensan de verdad que ese pueblo merece ser tratado como lo fue el pueblo judío por el alemán? ¿No estarán descargando la rabia atrasada por sus mártires? Creen que los bombardeos sistemáticos pueden “convencer” a los que ellos llaman terroristas de que desistan de su violencia. No son capaces de entender que están dando razones para acciones desesperadas también contra personas inocentes. En estas guerras casi todos los que mueren son ajenos a las decisiones de apretar el gatillo o el botón de los misiles. Esos que no ven a sus victimas más que por televisión. Hemos llegado a unas guerras cada vez más indecentes, ya no quedan más héroes que los que se juegan la vida para retratar a los muertos. Cuando es el ejercito regular el que mata a niños, mujeres y ancianos, ya no le llamamos terrorismo, son daños colaterales. Son las trampas del lenguaje, que también es trasmisor de la dominación de unos sobre otros. Cuando un ejercito vence a los gobernantes elegidos por el pueblo que les paga los sueldos, basta con cambiar el leguaje, y los rebeldes serán los legales gobernantes y el pueblo que crea tener derecho a decidir su destino. Es la “razón” y el leguaje de la fuerza. En Palestina, en Israel, el hombre sufre por su derecho a tener una tierra, la misma, frente a otro hombre. Sin embargo la tierra no es propiedad del hombre es el hombre el que termina siendo propiedad de la tierra que tarde o temprano lo acoge. El hombre se engaña trazando muros que marcan sus dominios, como hacen los animales con su orina. Ya sabemos lo que duran esas marcas, ya sabemos lo que dura nuestra soberbia, nuestra ilusión de ser superiores a los otros seres humanos. De seguir así algún día el hombre se vencerá así mismo... y desaparecerá de la faz de la tierra.


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Concordo literalmente com suas posições.

No registrado (Jane Pilar) Comentario realizado el 13 de Enero de 2009 a las 12:42:28    Denunciar comentario
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