El blog de Rafa Yuste
 
El sufrimiento
 

[b][i]"Siempre en cosas dificultosas, aunque me parece que lo entiendo y que digo verdad, voy con este lenguaje de que 'me parece', porque si me engañare, estoy muy aparejada a creer lo que dijeren los que tienen letras muchas”.
Teresa de Jesús, V Moradas, I, 7.[/i][/b]

Amigas y amigos de Ochavillo: Quizá os preguntéis por qué hablar del sufrimiento. Un amigo me preguntaba por qué sufrimos tanto los seres humanos. Y me he puesto a reflexionar sobre ello. No sé si le ayudará a él a darse una respuesta. Como el sufrimiento es parte de la condición humana, deseo con mi reflexión, como con todas las demás, ayudarnos a ser más humanos.

Yo no creo que haya respuesta, al menos una respuesta que nos deje satisfechos, a la pregunta de por qué los seres humanos sufrimos tanto. Todavía menos pienso que haya respuesta a la pregunta formulada como si el sufrimiento, además de una causa, tuviera una finalidad: ¿para qué sufrimos tanto?

Creo que sí hay respuestas sobre el por qué de algunos sufrimientos. Algunos sufrimientos son el resultado de nuestra naturaleza o de los efectos de la naturaleza sobre nosotros. Así sucede cuando sufrimos por enfermedades, por catástrofes o por circunstancias inevitables. Otras veces sufrimos porque existe (siempre existirá) un desnivel entre lo que somos y tenemos y lo que desearíamos ser y tener, o bien, entre lo que creemos que deberíamos ser y tener y lo que somos y tenemos. Hay sufrimientos que nos los infringimos nosotros mismos y otros que nos los infringen los demás. Sufrimientos provenientes de la convivencia con los demás seres humanos, que casi nunca es indolora. Y, finalmente (aunque sin ánimo de reseñar una enumeración completa) sufrimos cuando amamos (porque nos duele el sufrimiento ajeno) y también sufrimos cuando no somos amados.

Algunos filósofos creyeron poder atajar el sufrimiento exhortándonos a no desear o a dominar nuestros deseos. Quien nada desea no sufrirá ninguna frustración por no alcanzar lo que desea. Es verdad que podemos, y me atrevería a decir, que debemos, refrenar algunos deseos. Pero, para cercenar el deseo, habría también que desposeernos de necesidades. Porque la fuente de los deseos más naturales es la necesidad. Por eso, las personas que más sufren, y más injustamente, son las que no pueden cubrir las necesidades básicas, las que nos facilitan sobrevivir. Son las personas que se ven abocadas a una muerte temprana o a una vida sin condiciones elementales para que sea vida humana. Es verdad que, incluso en condiciones infrahumanas, hay personas capaces de no ser infelices. Pero el sufrimiento físico por carencias elementales suele estar acompañado de sufrimiento moral, de impotencia, de desesperación. Y parece cierto que el sufrimiento moral suele ser más insoportable que el sufrimiento físico.

Por eso, más que una explicación del sufrimiento, lo que los humanos buscamos es cómo salir del sufrimiento y, cuando ello no es posible, cómo afrontarlo sin autodestruirnos. Sabiendo que, a veces, la imaginación del sufrimiento es más peligrosa que la propia realidad del sufrimiento. La tristeza y la angustia que acompañan el sufrimiento son los dos sentimientos más destructivos. La depresión hace sufrir tanto que la persona prefiere morir a vivir con ella.
Hay personas que ha sufrido mucho y que se agigantan: sin ese sufrimiento no hubieran llegado a lo que son. Y hay personas que ante el menor sufrimiento se hunden y se anulan. El sufrimiento provoca con frecuencia que la persona se encierre en sí misma; pero también sucede lo contrario: un sufrimiento compartido crea lazos de comunicación y solidaridad. No se trata nunca de buscar o desear sufrimiento, sino de luchar contra él. Afrontar el sufrimiento no es superar, solucionar, entender, o integrar: es ponerse en frente, darle la cara, no huir. Nuestra vida puede ser la historia de nuestras deserciones o la historia de nuestra maduración a partir de, entre otras cosas, nuestros sufrimientos inevitables. La grandeza humana se muestra en soportar el propio sufrimiento inevitable (el evitable hay siempre que evitarlo) y en no soportar el sufrimiento ajeno sino remediarlo si se puede. Ante el sufrimiento de los demás, solemos preguntarnos qué podemos decir. Casi siempre es mejor no decir nada, acompañar y respetar el sufrimiento ajeno, haciendo lo que se pueda. Y no juzgando a la persona que sufre ni a la forma en que ella valora su sufrimiento. A veces decimos “yo esperaba más de esa persona”, lo que no es sino una forma de crueldad. La ternura es el rostro de la solidaridad y su eficacia el compromiso con los demás.

La virtud que nos ayuda a afrontar el sufrimiento propio y el ajeno es la esperanza. La esperanza es muy distinta del optimismo. Somos optimistas cuando tenemos todo resuelto. Tenemos esperanza cuando seguimos luchando, aun teniendo todo por resolver.

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El dolor o sufrimiento es algo que nos acompaña por ser seres inteligentes,a veces, la existencia del sufrimiento es utilizada como prueba de la no existencia de Dios, ante el sufrimiento la pregunta que siempre se plantea es "si existe ¿cómo puede permitirlo?".Nuestra sociedad identifica la felicidad con el placer y el bienestar. Se huye del dolor y procura eliminarlo a toda costa. Sin embargo, en contra de lo que se piensa, el dolor no es lo contrario de la felicidad. Se puede sufrir y ser feliz. El dolor saca al hombre de su tranquilidad y le hace plantearse preguntas de fondo que exigen respuestas.
Por último, una vez más, te felicito Rafa, desde Almería, Carmen Alcaraz.

No registrado (carmen alcaraz gómez) Comentario realizado el 29 de Diciembre de 2008 a las 10:45:43    Denunciar comentario

Muy buena reflexión. El sufrimiento (o dificultad) no evitable, ha de ser abordado y abordable, de forma que resulte positivo una vez resuelto. Supongo que el sufrimiento tiene incluso un carácter formador para la persona: nadie es quien llega a ser sin los sufrimientos que hubiere superado.
Mi profesora de historia del instituto decía que "la necesidad hace al hombre". Y es que la evolución en general, y la de un individuo en particular, está guiada por aquellas cosas que necesita resolver, evitar o facilitarse.
¿Habría habido evolución si no hubiese necesidad o sufrimiento?

No registrado (Rafa Crespillo) Comentario realizado el 16 de Diciembre de 2008 a las 13:31:18    Denunciar comentario
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