Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
Nuestra crisis y su hambre
 

Cada día la realidad nos abre los ojos para que no podamos mirar a otro lado. En horas se ha tomado conciencia de los problemas de los bancos, de las compañías de seguros, de las grandes empresas, y se ha resuelto ayudarlos sin regatear esfuerzos, sin discusiones, con el dinero de todos, sin pedir permiso a nadie. Se estima que con el dinero que se ha puesto a disposición de los “ricos”, se puede solucionar trescientas veces las necesidades de 900 millones de seres humanos que no pueden beber, ni comer, ni tener sanidad.

Cuando se cumplen 40 años del Mayo francés, en que se decía: [b]“seamos realistas pidamos lo imposible” [/b], porque ayer y hoy lo utópico era inaplazable, hoy, sin excusa debemos decir: Seamos realistas, pidamos lo imprescindible: que todos los habitantes del mundo beban, que todos coman, que nadie muera de frío o calor, o de enfermedades curables. Tengo 50 años y daría el resto de mi vida por ver, antes de morir, cumplido este imperativo moral. Sé que para millones es hoy un sueño posible y cada vez más una necesidad. Un sueño que sólo el hombre puede cumplir. Un sueño que sólo el hombre está impidiendo que sea una realidad. Debemos entender que no es una exigencia de los que sufren de sed, hambre o desprotección. Es una exigencia moral para cada ser humano. El desarrollo de la ciencia, la técnica, y de las comunicaciones nos impiden coartada alguna ante este crimen diario.

Cada día la humanidad se haya en la encrucijada entre su propia destrucción y la realización de las utopías de los hombres que nos han dado su luz a lo largo de la historia. Cada día la disyuntiva se hace más inevitable, la elección no da lugar a medias tintas: Hay un camino a la destrucción que tiene que ver con nuestra ceguera, con el egoísmo, la lucha por el poder, el reconocimiento, o el dinero. En esa ruta nos acompaña el miedo, el bloqueo, la frustración, la ansiedad y al final el vacío. Existe enfrente, un camino, una vida de servicio a los demás que busca la alegría compartida; el logro colectivo de que nadie sufra a nuestro lado, que nadie esté solo, que nadie se pierda en el camino.

Dice Fidel Delgado: [i]Cuando un organismo no sabe -no siente- cuál es su relación consigo mismo y con la vida, se vuelve autista; y dura lo que le dura la pila, los recursos… luego se va quemando la gente, se va quemando el sistema… y crack. [/i]Hoy la humanidad es una, no hay lugar para divergencias, ni imposiciones, es – recordad algunos lo que decíamos en los tajos- O TODOS O NINGUNO. Cada vez hay menos escondites en los que unos pocos disfruten de lo que le roban al resto.

Un mundo más justo será, necesariamente, un mundo más decente, pacífico y democrático. Un mundo en el que el fundamento de la democracia sea – siguiendo a José L. Aranguren- [b] “la democracia como moral. Moral, en tanto que compromiso sin reserva, responsabilización plena. Y moral en tanto que instancia crítica permanente, actitud crítica siempre vigilante. Crítica de todo lo establecido en tanto que establecido, lo mismo o casi lo mismo si viene de la izquierda que si viene de la derecha, porque lo establecido es lo hecho ya y no lo moral, es decir, lo que está aún por hacer, lo que es, todavía, una incumplida exigencia. Con lo cual ya vemos que la moral que ha de servir de base a la democracia, en tanto que instancia crítica siempre tras un régimen “ideal”, es asimismo utópica”. [/b]

A pocos kilómetros al sur una multitud grita su hambre, mientras nosotros que nos vamos retirando entre vapores de resaca de una fiesta que ha tocado a su fin, no podemos evitar que sus gritos nos llenen de vergüenza.

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Seguro que en el proyecto que tienen los "grandes" para la reunión del 15 de noviembre no cuentan con desmantelar los paraísos fiscales, el control del dinero negro de la venta de armas, el control del movimiento de recurso de los carteles de la droga o el dinero que maneja la Mafia y la Camorra en cualquier sitio del mundo.
Lo que está claro es que no podemos seguir en manos de unos personajes "éticamente impresentables. al final los últimos de la fila son siempre quienes cargan con lo más duro de las crisis, las quiebras, la suspensión de pagos o el hundimiento de los bancos.

No registrado (Paco) Comentario realizado el 9 de Noviembre de 2008 a las 22:12:07    Denunciar comentario
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