Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
Ochavillo es de cine
 

Mi sobrino Manolo, me invita a que escriba sobre el cine en Ochavillo, con ocasión del derribo de lo que fue el cine “EL MACHO”, es decir, el taller de mi Tomás. Ese fue el cine que construyó un silillero con ese apodo, simpático y buscavidas como pocos, que iba de pueblo en pueblo resistiéndose al dominio de la pequeña y hogareña pantalla. Sólo los que ronda mis años, o más viejos, recordarán los tiempos gloriosos del cine; los del cine de masas, que son al mismo tiempo los anteriores al dominio del televisor.

Sin embargo el gran difusor del séptimo arte en Ochavillo, fue otro foráneo, un palmeño, llamado Caamaño, el padre de nuestro amigo José Manuel “El Pancho”, quien bajo el patrocinio de su suegro Cecilio, montó dos cines (uno de verano y otro de invierno) que al mismo tiempo servían de salones de bodas, teatro de cantaores o lugar de “juntas” de la Asociación de Cabezas de Familia. Uno es el que ha quedado, definitivamente, para eso sólo fin de Salón de Bodas. El otro lo constituyen lo que hoy es la casa del “Mono”, de sus suegros y parte de la casa de la María “Rampete”.

Las películas llegaban casi diariamente en “La Catalana”, ya que el cine era una actividad cotidiana, no era ocasional ni minoritaria la asistencia era algo que formaba parte importantísima de la vida ordinaria. La película que se había visto era comentada por todos, junto con las radionovelas como “Simplemente María”, que creo que era de un tal Guillermo Sautier Casaseca, llenaban las horas de las costureras las tardes que no había jornal.

Era el cine también un centro de atracción para Ochavillo, pues no era raro que acudieran a verlo del Mohino, Villalón o la Herrería, y también de los cortijos atestados de gente en tiempos del Algodón. Que le pregunten a mi buen amigo Alejo de dónde era la que le pegó con el zapato, haciéndole pagar culpas ajenas.

Los domingos, después del paseo, de la cervecita y la tapa en el bar, cuando se aproximaba la hora del cine, las parejas de novios, después de comprar las pipas en el carrillo-quiosco, pasaban por ventanilla y competían por el lugar más trasero de la sala. Las “butacas” consistían en sillas de enea empalmadas por unos listones, de forma que transmitían los movimientos a lo largo de la fila.

La cartelera se parecía a lo que hoy vemos en TVE en el programa “Cine de Barrio”, y muchas más del Oeste, Mejicanas, de Romanos, todas las de Tarzán, de Toreros y, pocas, de las que hoy se consideran las clásicas de Holliwood. Eso sí, todas habían sido uniformadas desde su creación, o recortadas por la censura para mayor gloria del caudillo.

Cuando empezaba la sesión, el NO-DO nos informaba del último pantano inaugurado, de la última captación de la Cruz Roja o el Domund, de los 25 años de paz, de los desfiles de la victoria, de la introducción desde Italia de la Vespa o el Seiscientos, y de las bondades de Franco, nuestro padre amantísimo, que buscaba un huequito en sus afanes por la Patria, para ir de montería o a pescar salmones.


Las películas en que siempre ganaban los buenos contra los indios, y forajidos en que siempre triunfaba el amor del guapo y rico con la guapa, nada tenía que ver con la realidad, pero eso era precisamente lo que nadie quería tener presente: la fea realidad.

Aquel cine, los toros, el fútbol, la beatería, eran poderosos enemigos para que se abrieran ventanas a la cultura, el pensamiento, la rebeldía y la libertad. Hoy los poderosos confían en otros aliados: la telebasura, los videojuegos, y otras vías de escape todavía más dañinas.

El mundo del cine que hace pensar, sentir, conocer, y conocerse, comprender y comprendernos, reaccionar ante esa realidad descubierta, ha sido una experiencia personal de cada uno. Este que os escribe, recuerda la gran película que empezaba cada vez que salía del cine de Caamaño; sin héroes ni villanos, sin grandes protagonistas, ni papeles secundarios, con el amor o el dolor naciendo en el tajo, o en la casa, junto al surco o la sombra de una acacia.

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Esta tarde la gran película:Tarzán de los monos"

No registrado (seco) Comentario realizado el 3 de Marzo de 2008 a las 01:06:31    Denunciar comentario
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