Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
El Bar de Ricardo
 

No hay duda de la importancia que en Andalucía han tenido los bares como marco de la vida social de los pueblos y los barrios. En el Ochavillo de varias generaciones, el Bar de Ochavillo era el Bar de Ricardo.

Fue el primer Bar que tuvo televisión. Al principio, lo que hoy llamamos pago por visión, era pasar por la taquilla inexistente de aquel hombre algo encorvado: el abuelo, que era quien facturaba para amortizar la importante inversión realizada. Desde luego el primer televisor público del pueblo, el de Ricardo, fue el más rentable de la historia de la televisión. También socialmente, porque esa fue nuestra primera ventana a lo que pasaba más allá de “Los Arroyones”. Gracias a ella, las Copas de Europa del Madrid, la selección de la furia española, el salto de la rana del “Cordobés”, el lalalá de Massiel, fueron la parte frívola de la importante amplitud de miras que fuimos ganando para que al coger “la catalana”, y después el tren, el choque no fuera tan brutal, al llegar a esos paraísos prometidos que salían en el televisor.

Los monumentales “callos” y la irrepetible “ensaladilla” de Belén, son patrimonio cultural de los ochavilleros, son nuestra memoria gustativa, el modelo con el que yo siempre he comparado a todas las demás torpes imitaciones. Cuando a la vuelta de unos años volvieron los emigrantes, sobre todo los “alemanes”, Ricardo estuvo atento a sus ganas de demostrar su progreso, y gracias a ellos, además de los grandes coches de segunda mano y los pequeños a pilas y teledirigidos, conocimos las gambas. Tengo en mi recuerdo, aquellas grandes mesas en la Feria de toda la familia y amigos bebiendo cerveza y comiendo gambas. Los camareros que Ricardo contrataba en Fuente Palmera, o Posadas, se peleaban por servir esas mesas, porque con una de ellas hacían la Feria.

También estuvo atento Ricardo al “Real Ochavillo F.C”., allí se exhibía el palmarés de Copas ganadas. Las ganadas en otras ferias eran las más apreciadas, aunque nos las hubieran cambiado por otra más chica los perdedores, y después de la entrada triunfal de la furgoneta del Carbonero o de Rafalito, era agasajada con una caja de cervezas bien frías que servía de centro a la foto de rigor.

Nuestra cultura musical estaba basada en la acertadísima selección de aquel prodigio que fue la máquina de discos del Bar de Ricardo. Junto a Molina, Valderrama, Farina, la Marifé y la Piquer, estaban Serrat y Victor Manuel, aunque creo que Perlita de Huelva ganaría en el “top-Ricardo”, con su “Amigo conductor”.

Muchas fueron las noches de juerga que vivimos, ante la paciente compresión de un estoico Ricardo, siempre observador y discreto, con música enlatada o aportada en directo por los celebrantes de la vida en el momento más insospechado. Si tengo que recordar una me quedo con una noche-madrugada, del Sábado de Gloria al domingo de Ramos, bajo la batuta del Puito, Salvador y Rafa el Cura, estuvimos casi todos los “lanetos” del Pueblo y una excepcional mujer de la Herrería: Margarita, cuya natural presencia era todo un alegato por la lucha que las mujeres todavía no compartían, por la libertad cuya exigencia empezaba a ser un clamor. Eran los tiempos en los que, a veces, los momentos de lucha y de sufrimiento por exigir la España digna que hoy tenemos, encontraban, casi siempre en el Bar de Ricardo, un lugar para el desfogue de tanta represión.

Quedan también en nuestro recuerdo afectivo, las mañanitas que los incondicionales de la estufa amenizaron con humor, aguardiente y café.

Por eso, porque la juventud y la vejez encontraban, juntos y por separado, un lugar en que dejar atrás las preocupaciones de la vida, o en la que hablar del trabajo futuro, porque sirvió de marco en el que el individuo y la comunidad encuentran su sentido, compartiendo y disfrutando, el Bar de Ricardo fue/es el Bar de Ochavillo.


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hola sojuan eleido estapajina queaparece elbar dericardo y zuceleciones de furbo deantaño pues cemesarta laslagrimas lla quellofi uncompononte de ellas entoces juguba el currichi el matia y el carraco elpanaero el pireo aprocito llosargo en un afoto que ricardo tenia puesto enelbar

No registrado (juan jemez jimez) Comentario realizado el 11 de Noviembre de 2008 a las 22:40:19    Denunciar comentario

Manolo: eres un nostálgico, pero con mucho fundamento. No es tanto una nostalgia para añorar como para comprendernos. Nos hicimos de una determinada y parecida pasta tanto los de Ochavillo como los del Campo de la Verdad. Además, algunos como tu, quisimos buscar nuevos y no conocidos ingredientes para la pasta.

No registrado (Manolo) Comentario realizado el 10 de Agosto de 2007 a las 13:24:11    Denunciar comentario
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