El blog de Alfonso Balmón Jiménez
 
La rebeldía como mejora personal.
 

En la rebeldía está el principio del cambio…

Comienzo con unas de mis frases favoritas y que intento llevar a todos los ámbitos de mi vida, cuando digo rebeldía, me refiero a esa fortaleza y fuerza dinámica que nos hace afrontar los problemas que puedan surgir en nuestro camino, me refiero al simple hecho de golpear con el pie el suelo y decir “aquí estoy yo, puedo”, es un concepto que te hace ser crítico con lo que te rodea sin perder la sonrisa y las ganas de disfrutar.

Desde una visión simplista y racional del vivir, podría decir que es un proceso que se compone de etapas, las cuales irán configurando el hombre (incluyo mujer) que un día serás. Ciertamente puedo decir que no se puede tener la verdad objetiva de muchas cosas que quisiésemos o deseásemos, un gran abanico de conocimientos están cogidos por las pinzas de la ambigüedad y nuestra subjetividad es vital para modelar tales conocimientos y llevarlos a ser parte importante de nuestra vida. Sería mentirme si negara que los pensamientos y creencias forman un segmento importante del ser humano, lo primordial es adquirir unos adecuados pensamientos, siempre con cierta flexibilidad.

Llega un momento en la etapa de un ser humano donde tiene que enfrentarse a una serie de problemas transcendentales para su persona, su resolución implicarían la obtención o no de esa forma de actuar para un futuro. Pero también llega un momento en que la inadecuada resolución de los problemas te lleva a un vacío interno y una desazón que provoca una pérdida del sentido en tú vida e incluso a desarrollar pensamientos irracionales que conllevan miedos ilógicos.

Entonces, en mi opinión, la rebeldía entra en el momento anterior al decidir afrontar o combatir esos problemas, conductas, pensamientos o emociones que están siendo desadaptativos y negativos en tu día a día. Implica la búsqueda consciente de unos valores, pensamientos… que lleven la “felicidad” a tu vida, siempre dotándolos de cierta flexibilidad y modificabilidad, es la creación de un criterio y una filosofía ante la vida. Esto aportará una seguridad y un sentimiento de “ahora soy yo el que tira del carro”.

A parte de esa flexibilidad y modificabilidad tenemos que añadirle la tolerancia, esto conlleva la aceptación de otras filosofías y la no imposición de la propia, porque no se tiene la certeza absoluta.

Todo esto es hablando desde lo más personal, individual y transcendental de uno mismo, para llevar una vida saludable psicológicamente y que nuestra vida diaria sea más satisfactoria. No me refiero a un ideal común, ya que aquí entrarían conflictos morales, hablo desde una visión interior que nos lleva a una interacción con nuestro ambiente.

Por eso, os invito a poner por escrito los objetivos y valores que uno quiere alcanzar y con los que uno crea que estará a gusto, e intentar llevarla a cabo desde el momento que se crea esta especie de contrato. El simple hecho de tener este tipo de acuerdos formales con uno mismo, te conduce de por sí a conseguir los objetivos. También sería adecuado hacer algo que te lo recuerde a diario, como colgarlos en la pared.

Échale rebeldía a la vida, porque el cambio está en ti.

Saludos.

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Un artículo muy interesante Alfonso, para mi es una llamada de atención a todos para que seamos mas inconformistas y exigentes con el sistema. El deterioro del sistema viene en parte motivado por desinterés de los ciudadanos por revelarse en ocasiones contra la gente que nos gobierna. La frase con la que empiezas y acabas me parece vital para la nueva sociedad.

RafaMelo Comentario realizado el 5 de Enero de 2011 a las 00:25:30    Denunciar comentario
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