El blog de Rafa Yuste
 
El cristianismo
 

Amigos y amigas de Ochavillo. La filosofía, que es el ámbito en el que he situado los artículos de mi blog, se interesa por todas las realidades para darles una interpretación. Por eso, he hablado del mundo, de la ciudadanía, de la ética y la moral, de si tiene la vida un sentido, etc. La religión es también una realidad humana. De ella os hablo hoy.

La existencia humana es una realidad material biológica que está ahí, como lo está la existencia de cualquier trozo o átomo de la materia. Puedo vivirla como algo inexplicable. Puedo limitarme a explicármela como me la explica la ciencia. La ciencia es una creación humana maravillosa, pero puede trivializar la existencia. Para la ciencia, el ser humano es una parte más de la naturaleza y no hay diferencia radical entre él y una bacteria. Somos individuos insignificantes de una especie insignificante, con la única característica, no conocida hasta ahora en otra especie, de que sabemos que lo somos. Pero puedo también vivirla como un gran misterio. La religión es una creación cultural humana que da a la existencia un sentido sagrado, no limitado a pura naturaleza, lleno de significado. La verdad religiosa es una verdad colectiva, pero privada. No puede imponerse a nadie. Además, no existe la religión, sino las religiones. Como yo soy cristiano, voy a hablar de lo que mejor conozco. Y voy a ser un poco más largo, pero incompleto, porque el tema daría para mucho más.

El cristianismo se puede resumir en el anuncio de esta buena noticia: el mundo, y cada uno de los seres humanos, tienen un sentido y destino en la construcción de una utopía, que Jesús llama Reino de Dios. El fin del ser humano, hombre y mujer, es ser colaborador de Dios en la realización de ese proyecto. En el mundo de los seres humanos, Dios no actúa sino a través de ellos. Todo lo que invente el espíritu humano, con su inteligencia y con su amor, si está enraizado en la energía divina, en el Espíritu de Dios, configurará el Reino. El ser humano es una criatura que ha recibido la posibilidad de actuar como Dios. Ser hijos de Dios consiste en conseguir un corazón caritativo, en actuar con la piedad infinita que se despierta en el corazón de aquellos que actúan como Dios. A quien busca el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás, se le dará por añadidura.

Pero ¿qué es el Reino de Dios? Un Reino en el que los hambrientos serán hartos, triunfarán los no violentos, los misericordiosos alcanzarán misericordia, los limpios de corazón verán a Dios, los que sufren persecución por la justicia la alcanzarán, los pobres poseerán la tierra. Ese Reino creará entre los seres humanos una hermandad. Quien se asemeja a Dios verá exactamente a todo ser humano como imagen de Dios. Los seres humanos son para los otros seres humanos la providencia divina. Para Jesús no hay reino de Dios sin pan, sin perdón, sin el cumplimiento de la voluntad de Dios, sin que su nombre sea santificado. Tampoco parece que Jesús tuviera dudas sobre el carácter material del Reino: lo relacionó con el andar de los cojos, el ver de los ciegos, el oír de los sordos, el resucitar de los muertos.

La búsqueda del Reino de Dios no produce angustia, sino confianza. El reino de Dios es para Jesús un factor de distensión, una especie de freno al excesivo agobio. Jesús desligó a los enfermos de pesadas maldiciones, no hizo catálogos de pecados, no mostró ningún entusiasmo por el mérito. En la [i]imagen del Dios[/i] de Jesús prevalece el lado amable, la condición paternal y maternal, un Dios familiar y cercano, un Dios que reinventa la justicia, flexible y generosa, alejada del rigorismo inhumano, que ofrece el mismo salario a los incorporados a primera y última hora, que otea solícito el horizonte esperando al hijo pródigo, que organiza fiestas de bienvenida al arrepentido, que privilegia a quien no puede más y lo carga sobre sus hombros dejando a los otros noventa y nueve en el desierto, que se alegra cuando alguien se lo piensa mejor y abandona callejones sin salida, que ofrece el perdón y el olvido de las culpas. Jesús no definió el pecado, ni entró en catalogaciones por orden de gravedad, ni en casuística. Lo verdaderamente decisivo no son las acciones aisladas. Ellas no dicen todo de nosotros mismos. Importa más la actitud, la opción fundamental, la conducción de toda una vida

Jesús anuncia ese Reino para los pobres, para los que no tienen nada, aquellos para los que no hay lugar en este mundo, los que han llegado al límite, los que sufren y nadie consuela, los que muerden la soledad y el abandono. A esos pobres, Jesús no los idealiza (hay pobres sin entrañas y pobres, como el hijo pródigo, que lo son después de haber malgastado una fortuna). Pero es un dato incuestionable que Jesús optó por ellos y los puso en el centro de su vida. Se jugó la vida por los más desfavorecidos, trató de igual a igual a las mujeres y trabó amistad con ellas. Hizo denuncias sociales de la hipocresía de los fariseos, de los intérpretes legalistas de la religión, de la impostura y tiranía de los gobernantes, de la ostentación vanidosa, de la búsqueda de los primeros puestos y el aplauso de la gente, sin ambigüedad ni reticencia. Denunció también las acciones torcidas y esclareció la actitud fundamental: la parábola del buen samaritano y la del juicio final, valen más que muchos tratados sobre el tema de qué es lo hay que hacer para ser cristiano.

Amigos y amigas de Ochavillo. Acabo este artículo con una confesión personal. Para mí resulta irrenunciable ser cristiano. Y eso significa que el cristianismo forma parte de mi pasado y mi presente, que está vivo en mí y no deseo eliminarlo. Deseo que siga actuando sobre lo que proyecto y elijo como modo de vida. Deseo que la construcción de esa utopía dé sentido último y único a mi vida, a mi relación con los demás, la sociedad y la historia, y sea el único límite al que someter mi libertad. Pero eso significa algo muy concreto y positivo. Me lo digo con palabras de Agustín de Hipona: [i]“ama y haz lo que quieras”.[/i]

Habría mucho más que hablar, pero, si os interesa, seguiremos otro día.

Un saludo, todavía desde Brasil, y hasta pronto.

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Para ese amigo a quien le gustaría un día tener una charleta conmigo, le envío mi e.mail ryuste@etea.com o este otro rafayuste@terra.com
Rafa Yuste

No registrado (Rafa Yuste) Comentario realizado el 21 de Mayo de 2007 a las 04:06:31    Denunciar comentario

Cuanto me gustaria saber expresarme, como tu lo haces,Rafa Yuste, para asi poder trasladar al papel aunque sea en un porcentaje pequeño cuanto siento en temas tan importantes como... Tiene sentido la vida. Sobre la verdad. La Amistad. El Critianismo.Leo todo cuanto escribes y no una sola vez, pero yo no estoy a tu altura para contestar...yo no se expresarme.
Tambien leo a quienes entran en tu Blog como fue Amparo con aquellos poemas de Pedro Lezcano.
Me gustaria un dia tener una charleta contigo, no nos conocemos pero me han hablao mucho de ti. Un abrazo Rafa..y sigue por favor.

No registrado (Un amigo de Rafa) Comentario realizado el 19 de Mayo de 2007 a las 15:10:58    Denunciar comentario

Rafa, tu reflexión sobre el cristianismo me ha entusiasmado. Gracias.

No registrado (Navegante) Comentario realizado el 11 de Mayo de 2007 a las 10:31:08    Denunciar comentario
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