Ochavillo en las vivencias de Manuel Delgado
 
¿A qué tú también lo sabías?
 

¡Eso lo sabía yo ¿. Exclamaremos muchos ante la intervención del Banco de España de “nuestra caja”. Recordarán tanta anécdota de aquél que se pavoneaba ante todos, al que todo el mundo agasajaba, besaba los anillos, asistía a sus misas y homenajes por doquier. Ahora nadie dirá la verdad: que todos los que eso habéis hecho SOIS COAUTORES DE ESTA DESVERGÜENZA. Empezando por líderes políticos y sindicales, con mayor vergüenza de los más distantes ideológicamente, pero también de todos los demás, cofrades de la usura y el pelotazo, que han rendido pleitesía al poder papal en esta ciudad, solo aparentemente contradictoria, en la que gobernantes nominalmente laicos y de izquierdas han perdido el culo por asistir de monaguillos de la persona más recordada hoy.

Han sido años de franquismo superviviente, de Edad Media resucitada, de control económico, mediático y, por supuesto, político, por los de las sotanas y su cohorte, de la vida pública de la ciudad y de la provincia.

No digo esto para atacar a nadie, porque de alguna forma todos hemos sido cómplices. Ni defender a nadie, porque nunca mejor dicho “aquí no se salva ni Dios”. Sólo pienso que todos- aunque algunos más que otros- deberíamos reflexionar.

A mí se me ocurre que con esto pasa como con todo. Las cosas pasan porque todos las consentimos, porque miramos para otro lado, porque nos interesa más el fútbol y Belén Esteban, que lo que pasa a nuestro lado, y en todos lados, a nosotros y a todos: que pensamos en lo que le importa a otros que pensemos, y damos por hecho que nada podemos hacer más que salvar el culo cada uno a su manera.

Por eso Franco duró cuarenta años y murió en la cama. Por eso se siguen haciendo en España y en mundo lo que interesa a una minoría en contra de lo que conviene al bien común. Por eso los bancos usan nuestro dinero contra nosotros y nosotros volvemos a pagar sus errores con más de nuestro esfuerzo, y sacrificio.

Si nos lo hiciera el vecino lo mataríamos, pero nos lo hacen banqueros y gobernantes fraudulentos y agachamos la cabeza como mansos bueyes. Nos dedicamos a pelearnos entre nosotros, el pequeño agricultor con el jornalero, el autónomo y el funcionario, el pensionista y funcionario con el que cobra el PER. Eso nos mantiene a todos distraídos mientras se nos llevan la bolsa y la vida, nos envenenan el agua y el aire y nos hacen pagar por respirar y beber.

No estoy hablando de muy pobres y muy ricos, hoy pagan los de la clase media y hasta Botín ha sido timado por un trilero del negocio piramidal de “productos derivados”. Derivados ¿de qué? El atraco es tan evidente que el sistema ya no cree en si mismo, la prueba del nueve es que sería imposible que funcionara si se le exigiera transparencia: eliminación de los paraísos fiscales, por ejemplo. Ya no digamos que pasaría si se implantara la tasa Tobin a las transacciones de capitales: el sistema no aguantaría antes sus dos mayores enemigos: la verdad y la justicia, que la luz entrara en la cueva de ladrones que es hoy el sistema capitalista.

Por sus hechos los conoceréis. Quien mal anda, mal acaba. NO ME ESTOY REFIRIENDO SOLO A LOS CURAS EN CAJASUR. ESTOY HABLANDO DE MÍ, DE TÍ Y DE LA HUMANIDAD.

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