El blog de Rafa Yuste
 
Decíamos ayer
 

Al fin y al cabo, amigo y amiga de Ochavillo, todos los seres humanos somos bastante parecidos. A casi todas las personas nos gustan las mismas cosas, las cuales se interponen entre nosotros como intereses (Inter-esse significa “estar en medio”). Aquellas cosas en las que no coincidimos nos hacen diferentes, pero no siempre enfrentados. En cambio, las que nos interesan a todos son casi siempre fuente de enfrentamientos.

Es algo obvio, es decir, muy conocido y muy claro, decir que lo que más nos interesa a todos los seres humanos se ha llamado felicidad o, con expresión más modesta y realista, estar bien. Pero ese deseo de felicidad o de estar bien es fuente de muchos conflictos. Sabemos que no podemos conseguir estar bien sin la ayuda de las demás personas, pero convivir con las demás personas en sociedad, en una sociedad que merezca la pena, con justicia y en paz, es muchas veces bastante doloroso. Los seres humanos llevamos unos miles de años pensando y ensayando cómo construir una sociedad justa en la que todos podamos vivir en paz y estar bien.

Tal vez, amiga y amigo, esta introducción, te parezca muy teórica y poco concreta. Seguramente te decepcione. Y quizá te decepcione, todavía más, el anuncio de que los contenidos de este blog van a tratar de cosas tales como los modelos de felicidad y qué significa una sociedad justa. Pero es que ahora me he convertido en un aficionado a la filosofía y esos son los temas que la filosofía trata.

Por otra parte, si superáis esa primera impresión que estos temas os pueden causar, creo que son temas que os interesan profundamente. ¿Cómo no os va a interesar pensar sobre cómo estar bien, o conseguir el bienestar, o sobre cómo organizarnos para convivir satisfactoriamente? A no ser que me digáis que lo que no os interesa es, sin más, pensar, sea sobre lo que sea. Pero no creo que prefiráis simplemente que otros piensen por vosotros y vosotras. En la búsqueda del bien-estar y en la búsqueda del mejor modo de convivencia, todos nos vemos obligados a pensar y a actuar en consecuencia.a recorrer nuestro propio camino. Puede que nos ayuden las opiniones de otros o los cominos por otros recorridos, pero, al final, hay que tener la propia opinión y andar por la propia senda.

¡Ah!, antes de seguir: no es que yo crea que tengo respuestas, y menos recetas, para la consecución del bienestar o la mejor forma de convivencia. Valiéndome de un pensamiento de D. Miguel de Unamuno, os diré que mi empeño es suscitar que, quienes me lean, piensen en esas cosas fundamentales, y no darles pensamientos hechos. Buscaré compartir y, a lo sumo, sugerir. No pretendo vender pan, sino levadura. No busco instruir, sino fermentar.

Parece que fue ayer, amigo y amiga de Ochavillo, cuando despertamos a una nueva conciencia, conciencia llamada crítica por oposición a una conciencia dormida. Es la conciencia que no sólo en la propaganda, sino también en lo que leemos en los periódicos, en lo que nos dicen los políticos, los profesores, los curas, en lo que intercambiamos con nuestros amigos, sabe distinguir entre hechos y opiniones, entre realidad y apariencia, entre la verdad y lo inventado. Con esa conciencia nos opusimos a convicciones impuestas por tradición o asumidas por ignorancia, denunciamos situaciones de injusticia, desenmascaramos intereses ocultos y transgredimos en conciencia y de manera no violenta el sistema de valores sociales. En ese ayer cercano, pensábamos que era un honor vivir como la gente del pueblo, un privilegio poder servir al pueblo y una vileza vivir del pueblo. Comprendimos que sin la aportación de quienes intentaron cambiar esos sistemas de valores todavía estaríamos anclados en la esclavitud, el clasismo, la pena de muerte, el servicio militar obligatorio, el machismo y la exclusión de las minorías, por poner sólo algunos ejemplos.

Me temo que hoy se vuelva a soterrar la conciencia crítica. Creo que hay peligro volver al imperio de la tradición y la ignorancia y a comulgar con piedras de molino. Hoy parecemos preferir de nuevo ser guiarnos por la propaganda, por la moda, por la consigna. Hoy nos encandilan de nuevo las elites, las carreras fulgurantes, los triunfadores, los ricos, los poderosos, hasta los elegantes.

Digo esto, sólo porque creo necesario no abandonar o recobrar el impulso ético de la conciencia crítica para aspirar a ser personas adultas y razonables. Hay que recobrar el humilde atrevimiento de la autocrítica para sanear la convivencia y hacerla más justa y pacífica. Hay que retomar la aspiración a la libertad e independencia, hay que reivindicar al hombre y la mujer sin más, por lo que son y no por lo que tienen o aparentan.

Considero nuestra amistad, amigo y amiga de Ochavillo, una fuente de afecto y alegría inagotable. En esa amistad aprendí a considerar el trabajo como el título más noble para acceder a los goces del bienestar, a amar las causas sociales y a ansiar de por vida la igualdad. Hoy, sin embargo, todos sentimos cierta culpabilidad. Porque no siempre el respeto acompaña la manifestación de nuestras diferencias, porque hay un abismo entre la libertad que buscamos y la libertad que damos, porque, aunque honradamente construida, nuestra instalación nos aleja de los desinstalados. Porque, tal vez, nos refugiamos en la filosofía, cada uno en su filosofía, para interpretar un mundo que creemos no poder transformar.

Un abrazo. Rafa

Ver comentarios

Siento mucho no conocer a este señor(quiza por no ser del pueblo)porque me gusta lo que ha escrito.Yo tampoco tengo la receta de la felicidad pero, al igual que todos, tengo sin duda todos o casi todos los ingredientes.¿Qué se necesita para ser feliz?.Una antigüa fórmula reza:salud,dinero y amor.... creo que eso podría bastar si lo aderezamos con libertad,seguridad y por supuesto unas gotitas de buena sociedad.Esa sociedad, sin embargo es origen muchas veces de nuestra propia infelicidad y otras muchas de la infelicidad ajena por buscar solo la propia.

No registrado (Mari Carmen) Comentario realizado el 3 de Junio de 2006 a las 17:43:13    Denunciar comentario

Siento mucho no conocer a este señor(quiza por no ser del pueblo)porque me gusta lo que ha escrito.Yo tampoco tengo la receta de la felicidad pero, al igual que todos, tengo sin duda todos o casi todos los ingredientes.¿Qué se necesita para ser feliz?.Una antigüa fórmula reza:salud,dinero y amor.... creo que eso podría bastar si lo aderezamos con libertad,seguridad y por supuesto unas gotitas de buena sociedad.Esa sociedad, sin embargo es origen muchas veces de nuestra propia infelicidad y otras muchas de la infelicidad ajena por buscar solo la propia.

No registrado (Mari Carmen) Comentario realizado el 3 de Junio de 2006 a las 17:42:58    Denunciar comentario
add
 
Otros artículos del autor
 
 
© Octubre 2010 - Ochavillo.com - Powered by Aldea Digital